VAMOS por un país seguro y que otorgue un trato humano ante las drogas

La mayoría de países del mundo lleva casi un siglo en lo que se ha llamado “guerra contra las drogas”, motivada originalmente por intereses comerciales e industriales de algunas empresas influyentes en los Estados Unidos, y alimentado por el racismo. En esta guerra contra las drogas se han consumido enormes presupuestos, y en vez de eliminar el narcotráfico se ha convertido en una guerra contra las personas, casi siempre las que se encuentran en mayor condición de vulnerabilidad.

El flagelo del narcotráfico en Costa Rica no es menor. De acuerdo con el OIJ, de los 577 asesinatos durante el año 2016, 107 tienen como móvil los ajustes de cuentas relacionados con el narcotráfico. Adicionalmente se contabilizan 118 por venganzas, que en apariencia, no tienen relación directa con dicha actividad pero que su móvil no ha sido determinado.

Estos números representan un aumento de 19 en el número total con respecto a 2015. Esto da como resultado que la tasa de homicidios sea de 11,8 por cada 100.000 habitantes, por encima del límite establecido por la OMS para considerarlo “epidemia”, que es de 10 homicidios por cada 100.00 habitantes.

Además del aumento de la violencia, también se ha dado un aumento importante en los últimos años en los decomisos de lo que las autoridades denominan “picadura de marihuana”. Mientras entre 2010 y 2013 se contabilizaron aproximadamente 9 mil kilogramos de cannabis decomisada, entre 2014 y 2016 esa cifra aumentó a 30 mil kilogramos.

Por lo que ante la creciente ola de violencia que enfrenta nuestro país, resulta necesario replantear y ponerle fin al enfoque de “guerra contra las drogas” que ha resultado ser ineficaz para frenar esta problemática que aqueja a nuestra sociedad, teniendo como único resultado el incremento de personas que pierden su vida al involucrarse en este oscuro y lucrativo mercado.
Los datos del IAFA también indican que el consumo regular de cannabis en el país ha aumentado significativamente. Desde 2010 se ha presentado un aumento de 100%, y un 400% desde 2006.

Las políticas de legalización y regulación que se han impulsado en lugares tan diversos como Uruguay, Ciudad de México, Portugal y los estados de Colorado y Alaska entre otros, han permitido que los limitados recursos de las distintas fuerzas de seguridad se dediquen a combatir el crimen organizado, así como perseguir delitos que atentan contra la integridad de las personas. Además, le han permitido a las personas consumidoras obtener producto en una forma segura y brindándole ingresos frescos al erario público.

VAMOS ve necesario impulsar un cambio en el enfoque que se hace en todo el hemisferio con respecto al tema del narcotráfico en general. Aunque el cannabis es por mucho la droga ilícita más consumida en el país, mucha de la violencia viene asociada al tráfico de otras sustancias. Por lo tanto, esto obliga a hacer reformas coordinadas internacionalmente que cambien el paradigma actual, ya que esta política de drogas no favorece a nadie más que al crimen organizado.