VAMOS por un país de oportunidades

Después de la crisis económica global, Costa Rica ha tenido una década de crecimiento económico sostenido y de generación de empleos en sectores especializados. Sin embargo, la tasa general de desempleo se ha mantenido estancada cerca del 9% de la población económicamente activa, con mejores y peores rendimientos dependiendo de la estacionalidad del trabajo. La vinculación directa de este indicador con la cantidad de hogares en pobreza ha impedido una reducción más acelerada de éstos.

Esta situación es consecuencia de un desempleo estructural con dos principales causas: la desvinculación de la fuerza laboral con los nuevos empleos generados y un crecimiento en el número de plazas más lento del requerido debido a la pérdida de competitividad de nuestro modelo de desarrollo.

El desempleo estructural también genera problemas adicionales. Si la demanda de personas trabajadoras es más escasa, las empresas pueden fijar peores condiciones y precarizar el empleo. Además, buena parte de la fuerza laboral desempleada ha tenido que recurrir a la generación de ingresos por cuenta propia. El Estado ha desconocido las particularidades de este grupo poblacional que son tratados como empresarias y empresarios cuando en realidad desarrollan actividades de subsistencia.

Mientras el trabajo siga siendo la principal fuente de ingresos para las familias debemos reforzar las políticas para garantizar que se realice en las condiciones más dignas. Por esa razón en VAMOS proponemos capacitar a todas las personas que no cuentan con las habilidades para asumir nuevas tareas en el campo laboral, propiciando el derecho a la educación continua de quienes tienen más de 35 años. También resulta paradójico que a pesar de los avances tecnológicos, Costa Rica es uno de los países de renta media con menos días de vacaciones y con una de las jornadas laborales más largas. Creemos que es necesario abrir el debate para resguardar el derecho a tiempo libre, que mucho se ve consumido también en el transporte cotidiano.

Finalmente, desde VAMOS consideramos que es prioritario un replanteamiento del modelo de desarrollo de forma tal que podamos mejorar nuestra competitividad a través de políticas transversales que fomenten el conocimiento, la innovación y el valor agregado, en lugar de apostarle a actividades que precarizan los derechos laborales y dañan el ambiente. Por esa razón es necesario mantener un marco normativo amigable con el desarrollo de este tipo de emprendimientos diversificando la matriz productiva en conglomerados, por ejemplo: tecnologías de punta, agricultura sostenible, transporte, servicios comerciales, cultura, entretenimiento, turismo y economía social solidaria.