VAMOS por el Estado que nos responde

Nuestro sistema político ha sufrido un desgaste evidente durante los últimos años. A pesar de que el fin del bipartidismo le permitió a nuevas voces hacerse escuchar dentro de los espacios políticos, hoy la confianza en nuestras instituciones democráticas va en descenso, y los recientes y sonados casos de corrupción sólo han empeorado la situación.

Estudios de opinión pública como el Barómetro de las Américas de la Universidad de Vanderbilt demuestran una erosión en la confianza hacia el sistema político, lo que repercute en la legitimidad y la gobernanza democrática. Esta realidad ya tiene consecuencias tangibles, como el respaldo sin precedentes hacia opciones autoritarias y el debilitamiento de los partidos políticos.  

En VAMOS consideramos prioritarias las acciones para fortalecer y democratizar nuestro Estado Social de Derecho. A pesar de la ya no tan nueva realidad multipartidista, nuestro sistema sigue con las reglas creadas hace décadas.  Creemos en la necesidad de una reforma profunda de nuestro sistema político para combatir la corrupción, la inoperancia, la crisis de representación y la ausencia de pluralismo en la toma de decisiones.  

Algunas de estas reformas han sido pospuestas por muchos años, mientras otras son recientes buenas prácticas y estándares internacionales de transparencia que vendrían a minimizar algunos antiguos problemas de ineficiencia y secretismo.

La práctica política e institucional requiere de procesos completamente abiertos, democráticos, transparentes y participativos. Además, los avances tecnológicos representan una oportunidad única para agilizar de forma transversal los canales de comunicación y participación, pero hasta la fecha estos esfuerzos han sido en su mayoría dispersos.   

Las instituciones deben responder a la gente y no a grupos de intereses particulares; para esto es necesario reunir los apoyos suficientes para realizar una ambiciosa reforma al Estado costarricense. Nuestras propuestas en este eje abarcan diferentes temas que han sido postergados durante décadas y requieren de un impulso fresco desde la Asamblea Legislativa.