VAMOS por todos los derechos para todas las personas

Tradicionalmente Costa Rica ha sido reconocida como un país líder en el respeto y defensa de los derechos humanos, y con un sistema democrático ejemplar. Sin embargo, en los últimos años cada vez más esta fama se ha puesto en entredicho, al existir poblaciones que no sólo han sido históricamente discriminadas, sino que se ven imposibilitadas de hacer un goce completo de sus derechos.

Estas no son solamente poblaciones minorizadas, sino que un gran parte del país cabe de alguna u otra forma dentro de estas poblaciones que frecuentemente ven vulnerados sus derechos, ya sea por su género, por sus raíces, o por un sinnúmero de otras razones.

La discriminación y la exclusión son cuestiones que no responden a razones “naturales” sino que de ideas que responden a relaciones desiguales. Cuando las personas que han sido violentadas a su vez violentan a sus iguales e igualmente culpan, a otros grupos también violentados, se pierde la oportunidad de buscar una mejora colectiva por medio de políticas que tiendan a eliminar estas desigualdades.

Como partido político, en VAMOS sabemos que nuestro aporte al cambio de las estructuras de desigualdad puede ser mínimo si lo hacemos por nuestra cuenta, pero tenemos la certeza de que las transformaciones sociales pueden ser profundas si nos ponemos en los zapatos de las otras personas. La experiencia nos indica que los cambios legales pueden impulsar transformaciones sociales profundas, tal y como se dio luego de la aprobación de la paridad de género en puestos de elección popular, así como de la ley de paternidad responsable y la ley antitabaco.

Creemos en construir una sociedad igualitaria, inclusiva, en la cual las personas tengan reconocidos y garantizados los mismos derechos y libertades, ante la ley y en la práctica, sin discriminación por condición alguna.
Algunas de nuestras propuestas significan luchar contra los paradigmas y los imaginarios que han perdurado durante generaciones. Sin embargo, es necesario irrumpir en esta discusión y hacer un balance frente a los poderes que, a veces solapadamente y a veces abiertamente, buscan perpetuar la exclusión.